El boom inmobiliario que marca el 2026 no es un fenómeno aislado ni improvisado, y así lo valora Alexandra Brockman, analista y estratega del sector, quien advierte que este crecimiento responde a una combinación precisa de factores: relocalización de capitales, nuevas dinámicas del turismo residencial y una demanda cada vez más sofisticada. Para Brockman, el mercado ha entrado en una etapa de madurez donde ya no basta con construir, sino con entender el territorio, el perfil del inversionista y la sostenibilidad del proyecto a largo plazo.

Desde su lectura, el atractivo inmobiliario de este año se apoya en decisiones estratégicas más que en impulsos especulativos. Brockman subraya que los inversionistas están priorizando destinos con infraestructura, conectividad aérea, seguridad jurídica y una sólida narrativa de marca-país, elementos que convierten al ladrillo en un activo de refugio y crecimiento. A su juicio, el 2026 consolida un mercado que premia la planificación y penaliza la improvisación, reforzando el valor de las alianzas público-privadas y de desarrolladores con visión integral.

En este contexto, Alexandra Brockman insiste en que el verdadero desafío del boom no es el crecimiento en sí, sino su gestión inteligente. Su valoración apunta a un sector que exige transparencia, propuestas diferenciadas y una comunicación estratégica capaz de generar confianza en escenarios globales volátiles. Más que un ciclo pasajero, define el momento inmobiliario de 2026 como una oportunidad histórica para transformar inversión en desarrollo real, donde la estrategia pesa tanto como el capital.

Por admin

Programa radial, televisivo y periódico digital, la referencia turística más completa de la República Dominicana con los periodistas Oscar Peralta, Katherine Henríquez, Jezabel Garcias y Leonardo Medrano, informaciones locales, nacionales, internacionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *