La sobreoferta de proyectos residenciales con vocación turística, que hace contra oferta con el hospedaje tradicional del sector, ha vuelto a estar en la palestra, pues todavía las autoridades gubernamentales no han llegado a completar el proceso de regularización de hospedajes de rentas cortas como Airbnb.
Lo último que se supo del tema es que tanto el Ministerio de Turismo (Mitur) como la Asociación de Hoteles y Turismo (Asonahores), buscan establecer una propuesta que tenga reglas claras sobre dónde pueden operar las referidas unidades, bajo qué condiciones y con qué estándares de seguridad, similares a los que se exigen a los hoteles para la protección de los turistas. Sin embargo, la regulción aun no encuentra llegar a su fin desde que se inició el pasado mes de marzo del 2022.En ese sentido, y respondiendo a las declaraciones del empresario turístico Frank Rainieri, el ministro David Collado, dijo a arecoa.com que “Turismo ya lo tiene fiscalizado, y el retraso es un tema de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII)”.
Indicó que el tema de la regularización de los hospedajes de rentas cortas “iba en la Reforma Fiscal y realmente no se hizo la reforma y ahora se está buscando la manera de como hacerlo”.
Collado enfatizó que la DGII es el responsable y lo va a fiscalizar!, pues es la entidad que “debe garantizar el cobro de los impuestos correspondientes a las unidades que se alquilan con fines comerciales, tanto al propietario que obtiene ganancias como a la agencia intermediaria que opera el alquiler”.
Según el Sistema de Inteligencia Turística (Situr), el pasado año 2025 se registraron 49 mil propiedades que ponen a disponibilidad del referido segmento alrededor de 114,938 habitaciones. Y para refrescar los datos, el pasado año 2025, el 34 % de los turistas que visitaron República Dominicana se alojó en establecimientos de renta corta, de un total de 8,860,709 visitantes, según el Banco Central dominicano.
El comportamiento marca una tendencia creciente. En 2024, 2,564,651 no residentes optaron por el referido tipo de alojamiento y, al comparar el 2025, se evidencia un aumento de 17.6 % en la demanda de la renta corta.
Es la refrida tendencia al crecimiento de los referidos centros de hospedaje no tradicionales es lo que evidencia la “urgencia”, para el sector turístico, que se cree un maco regulatorio al alquiler turístico que representa una competencia desleal.