La Provincia La Altagracia, está viviendo una etapa interesante. Se han creado entidades, que junto con líderes políticos, autoridades y representantes de la provincia, tienen como objetivo trabajar por una reorganización de territorio, y por impulsar que sea convertida en una demarcación ecoturística. 

Y ayer, presentado por segunda vez por el senador de la provincia, Rafael Barón Duluc, el Senado aprobó por segunda vez la conversión del Distrito Municipal Verón-Punta Cana, en Municipio. Sigo los acontecimientos de esta demarcación, conozco su historia y me interesa su evolución, porque es el lugar de origen de mi familia y mi apellido, que me viene de un joven de origen español que llegó a la región desde Puerto Rico, en los finales del siglo XIX y los inicios del siglo XX.

No es fácil establecer los detalles del inicio de esta historia, pero lo creo porque es el relato que me ofreció mi madre cuando le pregunté por el origen de la familia. Me explicó también que su padre era descendiente de una familia española que se estableció en Higüey, Me hizo un breve relato del origen de los Cedeño que escuchó de mi abuelo Quiterio, quien me lo confirmó cuando le pregunté, pero yo solo tenía entonces 8 años. 

La Altagracia, una de las más extensas del país, un territorio que fue separado de la provincia El Seibo en la década de los sesenta del siglo pasado. El tamaño de población y el desarrollo económico y social, no guardaba relación con su enorme territorio.

Era así porque en el inicio de la década de los años setenta del siglo pasado, no tenía ninguna industria y su principal actividad productiva era la crianza de ganado, y una pequeña porción de su territorio dedicada a una limitada actividad agrícola. Su población sumaba unos 20,000 habitantes. Fue favorecida por el desarrollo de la industria azucarera en la provincia La Romana, creada, por el tirano Trujillo, primero que La Altagracia, y al igual que ella, con un territorio tomado de la provincia El Seibo.

El desarrollo de la industria turística inició primero en La Romana y en Puerto Plata (en la Costa Norte), pero ha convertido a La Altagracia en una provincia con creciente prosperidad, y en una importante demarcación económica del país.

El turismo aporta alrededor del 20% del producto interno bruto, según los reportes del Banco Central, que confirman los informes de ONU Turismo. Si La Altagracia con Punta Cana a la cabeza aloja alrededor del 50% o más de esta industria, seguro que también es responsable de la mitad de lo que aporta el turismo a la economía.

Ese desarrollo ha provocado importantes cambios en la dinámica política y social de la provincia. Eso explica la creación de una entidad que impulsa la idea de convertirla en una provincia ecoturística, y de otro movimiento preocupado por la organización adecuada del territorio que ocupan sus comunidades, principalmente Verón-Punta Cana y las comunidades próximas de Higüey: San Rafael del Yuma, Boca de Yuma, La Otra Banda, Cañada Honda, Las Lagunas, El Salado, Macao y Uvero Alto.

¡Qué bien! Los altagracianos se están moviendo, y sus legisladores siguen promoviendo en el Congreso Nacional los cambios en la reorganización del territorio. Es el segundo intento motorizado desde el Senado. En la provincia tienen la esperanza de que esta vez no muera en la Cámara de Diputados.   

Por admin

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