Recorrer los atractivos de la región Sur de República Dominicana permite al turista combinar diversión con preservación de la identidad en las localidades visitadas. Por esos factores, emprendedores locales apuestan al desarrollo del turismo comunitario, una tendencia que cobró fuerza tras la pandemia.

Un local de madera y techo de cana recibe al visitante. El restaurante Primitivo ofrece al comensal un espacio decorado con piezas típicas dominicanas que parecen ser inmortalizadas en la antigüedad, mientras un merengue resuena en los altavoces invitando a bailar a los recién llegados.

La propietaria de este establecimiento, Yaina Rosario, expresa que el objetivo es fusionar alimentos típicos con recetas vanguardistas. “Nosotros queremos rescatar sabores y enseñar sobre la cultura gastronómica dominicana cocinando a base de ingredientes tradicionales como el coco, plátano y arroz”, comunica.

Además de generar 18 empleos y recibir 150 personas semanales, por RD$300 los viajeros podrán degustar platos originarios de San Juan de la Maguana, Baní, Azua y Barahona, siendo este un elemento diferenciador del negocio.

Diversificación

El turista viajará por la carretera Sánchez y podrá visualizar el árido paisaje de la Sierra Martín García hasta llegar a su segunda parada. Los amantes de la vida campestre encontrarán en Azua el rancho Caprache, una granja que surgió en 2016 con el objetivo de rescatar la genética lechera de las cabras dominicanas.

La propietaria Nieves Segura acaricia con la mano derecha un ejemplar que descansa en el corral. El plan original era conservar el modelo caprino, pero con el coronavirus sus propietarios transforman la finca para adaptarse al turismo comunitario.

Así lo explica Segura, al resaltar que los visitantes viven la experiencia por un costo de RD$100 y conocen los 284 ejemplares, animales que son usados para ordeñar y procesar lácteos como el queso y dulce de leche.

Para impulsar la crianza de caprinos de alta calidad genética, la emprendedora importa ejemplares machos de Estados Unidos por un valor de US$1,800. Mientras, para aumentar la producción de leche y acondicionar el rancho para recibir más turistas tomó RD$20 millones en préstamos bancarios.

Sostiene que medirá las ganancias a partir de los siete años de operación, para así asegurar el crecimiento sustentable a largo plazo del proyecto. Además de conocer la granja, el turista podrá visitar otros atractivos de la demarcación y dinamizar la economía local.

Medio ambiente

Entre arrecifes de coral, manglares y playas, Azua ofrece múltiples aventuras para estar en contacto con el entorno bajo el cuidado del medio ambiente. Este es el concepto del hotel Altos de La Caobita, que surgió como una casa de retiro para los feligreses católicos, pero se transformó en un hotel sostenible en 2020.

Así lo asegura su propietaria, Dolores Puertolas, quien indica que el cambio de modelo se convirtió en una propuesta ecoturística para los visitantes de la región. “Vimos que los turistas se interesan cada vez más y el proyecto comenzó a ser rentable. Esta acción nos permitió diversificar la oferta de diversión y crear paquetes como la ruta a los manglares por un costo de RD$3,000”, expresó.

Para la empresaria, respetar el medio ambiente es la combinación de descansar en medio de la naturaleza sin alterar el lugar. “Nos preocupamos por ofrecer al turista un espacio ecológico, poniendo a su alcance recicladores para que puedan desechar la basura y disminuir el plástico de un solo uso”, expresa.

Afirma que el ecoturismo es la combinación del descanso con la naturaleza sin alterar el lugar. El establecimiento tiene la capacidad para recibir a 20 personas por un precio promedio de RD$4,000, mientras que para los más aventureros encontrarán la opción de camping con vistas hacia la Sierra Martín García y playa de La Caobita.

Resalta que el proyecto busca la mejoría de la comunidad azuana y el crecimiento sostenible del sector turístico al implementar que sus colaboradores se capaciten en organismos educativos y luego ofrezcan los servicios en su comunidad de origen.

Ve oportunidad para el emprendimiento

El informe “Oportunidades de las mipymes dominicanas en el sector turismo”, elaborado por la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores), indica que las demarcaciones de Baní y Azua registran 3,049 y 3,233 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) que prestan sus servicios a la industria turística dominicana, siendo una opción para pequeños comerciantes de diversificar sus ingresos.

El sol se oculta en el horizonte y el turista tiene que retornar a Santo Domingo, una parada en una heladería es ideal para concluir el viaje de la mejor manera.

La propietaria de CapriRico, Paola Díaz, emprendió con helados artesanales por carecer de RD$3,000 para pagar el viaje escolar de su hija.

“Inicié con unos 30 helados que vendía en el colegio y en diferentes lugares del pueblo para que las personas lo conozcan y poder reunir el dinero necesario”, expresa. Comenta que prepara 350 helados en promedio cada día, siendo los sabores de batata, coco y dulce de leche los más solicitados por los turistas.

Por un precio de RD$70, estos helados dejan al turista un sabor dulce en el paladar y regresan a su hogar con el regocijo de haber conocido algunos atractivos de la región Sur.

Por admin

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